viernes, 7 de septiembre de 2012

El ladrón de conversaciones.

       

         Estaba sentado en un asiento que no era suyo. El suave traqueteo del tren seguía con su lento y cansino ritmo. Su acompañante se encontraba dormido bajo unas gafas de Sol. Múltiples conversaciones llegaban a sus oídos, era imposible no escucharlas. Aunque ponía toda su fuerza de voluntad en prestar atención a lo que iba leyendo, su oído no paraba de captar conversaciones ajenas. Se creía ladrón, pues se inmiscuía dentro de lo personal de cada ocupante y eso, en vez de ruborizarle, le tentaba.
         Un hombre de mediana edad, periódico en mano, llegó a su altura. Disculpe pero este es mi asiento, le dijo enseñándole el billete. El ladrón cogió su escaso equipaje, sus diálogos a medias. y se fue en busca de nuevas conversaciones.

jueves, 6 de septiembre de 2012

TORTURA



       Encapuchado, con un trapo que olía a podrido, entré a mis nuevas dependencias. El aire había cambiado de temperatura, el frío llegaba hasta mis huesos y la humedad entraba por las paredes. Cuando pude ver sus caras, ya estaba rogándoles clemencia. Las cosas se ven de diferente manera atado a una máquina de tortura. Cuando el dolor es insoportable, la mayor mentira se convierte en verdad y la mayor verdad en mentira. Cuando cesa el dolor comienza una nueva penitencia, una penitencia moral, peor, incluso, que la física, hasta que llegue el final.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Un oscuro acompañante




                                                               UN OSCURO ACOMPAÑANTE

       No eran horas para que una mujer, de sutil belleza, anduviera sola por la calle. Volvía, una y otra vez, la cabeza hacia atrás. Mantenía un ritmo que le provocaba una fatiga creciente. La mujer serpenteaba entre las callejuelas intentando disuadir a su perseguidor. Giró a su izquierda topando con una extraña figura entre las sombras que frenó su huida. Su perseguidor se acercaba. La mujer miró a su perseguidor, y guiñándole el ojo, cogió la mano de entre las sombras, rendida por la oscuridad, se marchó callejón adentro.

martes, 4 de septiembre de 2012

VIA SALUTI: 3


Seguimos con la historia, el profesor había encontrado una inscripción que le había dirigido hacia una iglesia. Allí estaba acompañado de un misterioso sacerdote, que le había dejado a solas, ante una enigmática pila bautismal, buscando la "salvación". Proseguimos, pues:

3
Debajo de esa pila debería encontrarse una de las entradas hacia esos pasadizos. ¿Qué tendría que utilizar para mover ea pesada roca? La luz llegó y la respuesta con ella. Una especie de botón, un tallado con relieve, se encontraba al pie de la pila con el dibujo de una flecha, aparentemente con forma de cruz, en dirección descendente.
Don Raimundo se apresuró a presionar el mecanismo, antes de que el cura regresase, era un camino que debería hacer sólo. Como por arte de magia, la pila bautismal se echó hacia un lado dejando ver una abertura en el suelo. Sus predicciones se cumplían.
El profesor comenzó a entrar en el agujero mientras la pila se cerraba a su paso. Sacó el teléfono móvil de su bolsillo y activó el flash a modo de linterna. Se encontraba en un estrecho pasadizo lo suficientemente alto para poder caminar sin necesidad de agacharse. Anduvo deprisa, la distancia parecía interminable. Un chasquido sonó. Bajo sus pies varios esqueletos crujían. Quizás de niños no deseados, fruto de escarceos entre monjas y curas que utilizaban estas estancias para fines nada aceptables por la opinión pública si hubiesen salido a la luz.
En este tramo el profesor se vio en una encrucijada, el pasadizo se bifurcaba en dos caminos. El profesor observó la estancia y divisó un pequeño letrero que rezaba: Izquierda MDZBL; Derecha: CNVNT.
Por tanto, el camino de la derecha daba al convento y el de la izquierda a alguna estancia relacionada con Mendizábal. Tomó este último desvío, camino a la propiedad del famoso político. Su cabeza recogía posibles objetos y respuestas que encerrarían los muros, que dentro de poco cruzaría.
La estancia que se le presentaba ante sus ojos no parecía un lugar propio de un sitio subterráneo de siglos de antigüedad. La habitación contaba con un sistema de alumbrado eléctrico y unas amplias vitrinas que contenían cinco objetos de un valor incalculable.
Estos objetos parecían irradiar una luz propia. Un cáliz, de un tamaño considerable, fue el objeto que más le llamó la atención; también había un sagrario de oro macizo... Una voz le sacó del ensimismamiento fruto del hallazgo de dichas reliquias.
-¿Qué le parecen ñas joyas del Santísimo Padre? Hace años que volvieron a nuestro poder, a nuestras pertenencias-dijo airadamente el cura.
El párroco sin dar opción a réplica asestó un disparo al asustado profesor.La bala, se alojó en su abdomen, quemaba como si un punzón al rojo vivo hubiese tocado su barriga.
-Mi papel ya ha acabado, es hora de reunirse con el Ser Supremo. Camino de la salvación eterna- concluyó el sacerdote.
Don Basilio acabó con su vida de un disparo en su boca. La sangre manaba con fuerza y sus ojos se sorprendieron al ver moverse a su presa.
El profesor, sedado por el propio dolor, buscaba una solución para escapar de ese horroroso final. El disparo le rozó el estómago, lo que le otorgaba cierto margen de maniobra antes de morir desangrado. Sin más tardanzas, sacó su móvil y mandó un mensaje a su fiel amigo de la infancia, con el que también le unía un vínculo profesional, era su editor. ¿Sería este mensaje su camino hacia la salvación?

SILENCIO




SILENCIO.

El silencio, la ausencia de sonido, tremenda farsa. Al intentar escuchar al silencio oímos otros sonidos que no responden a ese nombre; el silbido del viento entre las hojas de los árboles, el cantar de los pájaros al alba, el ruido de la muchedumbre avanzando hacia algún lugar, el tintineo de las gotas de agua contra el adoquín o las carcajadas de los niños correteando en los parques.
                Si me nombras desaparezco. El silencio. Ese estado imposible y deseado. Sí, deseado. ¡Qué nunca haya silencio absoluto! Con silencio no habría pájaros, no habría viento, ni niños… No habría vida. Lo bonito es escuchar lo que nos ofrece el no-silencio. Podremos decir que hay vida, que estamos vivos.

domingo, 2 de septiembre de 2012

VIAJES




Aquí tenéis el primero de una serie de microrrelatos, en él reflejo como la lectura es una forma de viajar. Una vez escuché que leer es la forma de viajar de los pobres, y no le faltaba razón a quien lo dijo, pues, además, de desplazarnos cientos y cientos de kilómetros podemos, incluso, "viajar" hacia diferentes épocas.

                                                               VIAJES
La muchedumbre alborotada se arremolinaba en torno a una repleta plaza, dónde la pira estaba a punto de devorar a unas extrañas mujeres de narices ganchudas y afilados dedos. Pestañeo. Un paisaje floral  se extendía en lugar de la extraña plaza, dónde animales colosales pugnaban por el poder territorial. Pestañeo. El paisaje cambió a un clima nebuloso. La niebla no dejaba vislumbrar más allá de nuestras propias narices, dónde el olor a pólvora entraba hasta los huesos, haciéndolos tiritar. Pestañeo. La niebla se disipó en una senda infernal, llena de nombres célebres, dónde lamentos y blasfemias llegaban de algún rincón. Pestañeo.  El paseo por el inframundo terminó y unos peculiares caballeros protagonizaron una serie de desatinadas aventuras, dónde…

            -¡La comida!- dijo una voz maternal. Cerró el libro que tenía entre sus manos y lo colocó, meticulosamente, en el mismo sitio, para poder seguir viajando, más tarde, hacía algún lugar.

VIA SALUTI: 2

Seguimos con la 2ª parte de este relato; el profesor había encontrado una extraña anotación mientras leía un viejo libro. Sin más dilación:

2-
El anciano profesor, leyó y releyó, perplejo e incrédulo, parpadeó varias veces para asimilar lo que acababa de acontecer. Parecía convertirse en el sujeto de una de esas novelas de misterios y enigmas que tanto le apasionaban. Su mente se encontraba saturada, miles de posibilidades y preguntas se agolpaban en su mente y no le dejaban pensar con demasiada fluidez.
-Portas ad salutem sub losis quiescit-murmuró.Las puertas hacia la salvación debajo de estas losas descansan.
Veinte minutos más tarde se encontraba de camino a su pueblo natal. Aunque era demasiado tarde para entrar en el lugar donde creía que se iniciaba el misterio que trataba resolver;aún así, improvisaría sobre la marcha.
Era poco más de medianoche cuando el maestro llegó a su destino. Sin más preámbulos, se encaminó hacia la casa parroquial. Tras una breve espera, el párroco Don Basilio abrió la puerta. Éste se encontraba igual que unos meses atrás, cuando tuvo lugar la anterior entrevista entre ellos con el fin de organizar una visita por las diferentes partes de la Iglesia. Su canoso cabello se encontraba revuelto y su cara era la viva imagen del cansancio.
-Perdone por la hora de mi visita, pues un extraño hallazgo me trae hasta aquí- dijo Raimundo excusándose.
-Espero que el asunto merezca la pena.replicó el cura.
-Un secreto encierran los muros de nuestra parroquia, Don Basilio- afirmó el profesor.
-Déjese de suposiciones y falsas cabalas.¿Acaso no pueden esperar hasta mañana? Quizá hasta una hora más razonable- dijo el párroco, con cierto aire contrariado, mirándose el reloj de pulsera.
-Perdone, pero si mis suposiciones se confirman un gran tesoro puede encontrarse esta noche. Un tesoro que fue embargado, en tiempos en que los liberales gobernaban, gracias a una ley contra el clero y cuyo protagonista nos es muy cercano.
La cara del párroco cambió por completo.Sus ojos se abrieron como platos.Su corazón parecía salírsele del pecho. Don Basilio entró en la casa en busca de las llaves de la iglesia. De repente, paró de golpe, sería oportuno llevarla, pensó. La situación podría requerir utilizarla en favor de la Iglesia y de Dios.
Unos minutos después, ambos corrían rumbo a la parroquia. La entrada en el edificio causó en el profesor una visión aterradora. Las imágenes de santos, entre sombras chinescas, ofrecían una estampa espeluznante.
Mientras el párroco encendía las luces, Don Raimundo se apresuró hacia el lugar que contenían las escrituras que hacía apenas unas horas había descubierto al margen de un texto sobre la desamortización de Mendizábal: la pila bautismal.
Este pensaba que, de acuerdo, con la escritura: la salvación se alcanza mediante la fe, así el primer paso no es otro que el bautismo. En teoría, ese era el significado de ese grabado. Durante su trayecto hacia el pueblo, había pensado que esta escritura encerraba otra acepción. En la antigüedad se contaba que debajo de la mayoría de los pueblos se encontraba un entramado de túneles subterráneos, los cuales servían como "salvación" en caso de ataque.

CONTINUARÁ:
¿Encontrará el profesor la entrada hacia los túneles?¿Que esconde el misterioso cura?